“Aquí” es tu centro de conciencia

Iniciamos con esta una serie de entradas en el blog de autores y personas cuyos escritos y enseñanzas son para nosotros una fuente de inspiración que queremos compartir contigo que lo lees ahora.

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Texto de JORGE LOMAR, presidente de la Asociación Conciencia, autor de libros como “Vivir el Perdón” (2013) Ed. El Grano de Mostaza, y “Ecología Mental” Ed. CoronaBorealis. Conferenciante y facilitador de talleres y retiros. Licenciado en Ciencias de la Información y master en Psicología Transpersonal. http://www.asociacionconciencia.org/

 

“AQUÍ” es tu centro de conciencia

Hemos hablado bastante de las implicaciones del ahora y de cómo el entrenamiento amplía la calidad de la atención desplegando vida sobre este momento. El ahora implica el aquí, pero además hay un matiz increíblemente poderoso del aquí que se suele escapar al hablar de aquí y ahora .

El aquí es tu ámbito de trabajo. El aquí implica que el cambio lo enfocas adentro, en tu percepción, en lugar de pretender imponerlo afuera. No pretendas arreglar al otro, ni decirle cómo debe estar junto a ti. El aquí te susurra: «Deja de luchar y céntrate ».

Aquí es tu punto de conciencia, el centro desde el que estás experimentando. Lo que percibes, lo que ves, oyes y sientes, lo que intuyes. Aquí implica que trabajas en tu centro de conciencia, y desde él te conectas a lo verdadero e inmutable, a tu identidad esencial.

Aquí está el acceso al ser para ti. No hace falta que viajes. Lo importante no depende del lugar a donde vayas, porque no tiene relación con el cuerpo. Cuando tu mente se relaja y entra profundamente en el ahora, entonces surge en el aquí, en el centro de tu conciencia, un radiante campo de vida que procede de tu esencia.

La alta calidad de conciencia derivada de tu presencia te permite ir descubriendo todo lo falso que había oculto en tu mente según va surgiendo en el ahora. Y gracias a ese campo de vida que despierta, no temes lo que ves, ni te culpas, ni te asqueas de ver los programas. ¡Puedes sonreírlos! Sabes que los programas no son lo que tú eres precisamente porque has conquistado una conciencia desde la que puedes verlos. Y si los puedes ver, es que no son tú.

Los programas simplemente son efectos de viejas equivocaciones mentales, mucho más viejas que tu cuerpo. La equivocación es natural en un camino que va de la inconsciencia a la conciencia, un camino de aprendizaje. Por ello darse cuenta del error no es algo de lo que  culparse, sino algo para celebrar. ¡Sonríe! ¡Lo has visto!

Es fácil darte cuenta de las equivocaciones o distracciones en presente: ¿sufres? No importa el grado. Desde una pequeña irritación, una sensación de ansiedad, una inseguridad, hasta el más cruel de los odios o la más profunda desesperación, todo ello es resistencia a lo que es. Y la resistencia es una distracción, una serie de momentos en los que se ha perdido contacto con la vida y las historias han ocupado tu atención. Es evidente que te has equivocado, es decir, que has tomado por ciertos los programas, lo evidencia el hecho de que sufres. Estás resistiéndote a lo que es.

Puedes responder tal como los programas mentales suelen impulsarte a hacer: defendiéndote, culpando, trabajando en el allí en lugar de en el aquí, descentrándote en definitiva. Y verás como el sufrimiento viene y va de un sitio a otro hasta la desesperación.

Pero si cambias realmente, y entras en un estado de atención sobre el aquí -tu interior-, eso significa que el error ha comenzado a deshacerse porque ya asoma tu conciencia. La paz comienza a instalarse en tu vida.