El cuerpo, mi amigo.

Amazona herida metropolitan ny

Otra cosa que no existe es tu cuerpo. Con ello simplemente quiero decir esto: tu cuerpo no es lo que tu eres; eso es todo. Eres espíritu. Eres libre. Has sido creado por Dios. Y nada puede cambiar eso. Tus fantasías sobre ser un cuerpo, sobre encontrarte en el tiempo confinado en un cuerpo que envejecerá, se debilitará y morirá… todas esas fantasías por muy reales que parezcan no cambian en ningún sentido lo que tu eres. Y así es como el cuerpo no es real; es un traje que has fabricado; es un juguete que has elegido. Su propósito es el del aprendizaje, el de la experiencia, y su meta final es, cuando el aprendizaje se haya logrado, ser dejado de lado sin más miramientos, puesto que tu cuerpo no es tú y no tiene efecto alguno en la realidad de lo que tu eres.” Del libro “La otra voz” transmitido a Brent Haskell

El mejor uso que puedes hacer del cuerpo es utilizarlo para que te ayude a ampliar tu percepción, de forma que puedas alcanzar la verdadera visión de la que el ojo físico es incapaz. Aprender a hacer esto es la única utilidad real del cuerpo.   UCdM (T.1.VII.2.4)

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Puedo elegir mirar todo con amor, y puedo mirar mi cuerpo con amor y cuidar de él con amor.

Y puedo agradecer tener este cuerpo como herramienta de aprendizaje.

Y si mi cuerpo tuviera algo de eso que se llama enfermedad, puedo vivir esa experiencia, que en un nivel, que no es el de mi personalidad, yo elegí experimentar. Puedo vivirla como una experiencia de aprendizaje con amor.

Y recordar que no soy y que no somos un cuerpo. Y que la verdad de mi Verdad es que soy y somos espíritu eterno, invulnerable.

Puedo reconocer mis miedos y temores, puedo sentir y atender mis dolores, puedo elegir mis tratamientos médicos. Y recordar que no soy un cuerpo.

Puedo elegir el corte de pelo, y las ropas con las que visto mi cuerpo, y la alimentación que elijo y cómo quiero experimentar el sexo.

Y recordar que, en un nivel, que no es el de mi personalidad, fabriqué el cuerpo para experimentar la idea de separación y que puedo utilizarlo, con amor, como un vehículo de aprendizaje, como un instrumento para seguir aprendiendo y seguir recordando que no soy un cuerpo.

Y cuando mis ojos me muestren, en el mundo, la enfermedad y el glamour, la muerte y el dolor de los cuerpos, los placeres y las alegrías de los cuerpos. Puedo llevarlo a mi interior y abrirme a recordar… que yo soy la mente que imagina todo eso que no es real, y que corresponde al mundo de la ilusión que, en un nivel, elegí experimentar.

Y puedo decidir elegir de nuevo, y recordar que…

No soy un cuerpo. Soy libre. Pues aún soy tal como Dios me creó”

L. 201 y siguientes