El instructor

ondas expansivasLa vida tarde o temprano, nos va colocando oportunamente y de manera inevitable, en el inicio de nuestro camino espiritual de forma consciente, es decir, siendo aprendiz o estudiante de algo que voluntariamente elijo formarme, como en cualquier otra disciplina que haya realizado antes, de entre las muchas que ofrece el mundo.

A diferencia de otras formaciones, el inicio de un camino espiritual, más que hacer acopio de nuevas fuentes de información, se basa en lo opuesto, esto es, deshacer lo aprendido anteriormente, pues supone un obstáculo para la sabiduría, que lejos de enseñarse, se recuerda cuando no hay obstáculos que impidan su manifestación libre en la mente del aprendiz.

No obstante, el recuerdo de quien soy no es algo inmediato en el tiempo, es un proceso que tiende a ocupar toda la vida que parecemos experimentar en un cuerpo.

Decidirse por iniciar este proceso no es cualquier cosa, de hecho no hay otra cosa mejor que hacer en el mundo que decidir y mantener con firmeza esta decisión cada día.

Siempre gozamos de la excelente Guía del Maestro interior, para mi Jesús, para otros el Espíritu o Buda, o el nombre que cada cual le quiera poner, esta es la Voz que habla en nombre de la Verdad y del Amor en nuestro interior cada vez que humildemente nos abrimos a ella sin apegos a nuestro pensamiento individual.

Cuando me refiero a los estudiantes o iniciados en la espiritualidad, no me refiero a una espiritualidad exclusiva a personas con una vida austera, aislados en lugares como monasterios, conventos, claustros, etc…con unos hábitos muy concretos que favorecen la vida interior con el propósito de recordar a Dios que es lo mismo que auto recordarse, me refiero al hombre de la calle, al profesor, al panadero, al abogado, al médico, al juez, al albañil, al parado… no es algo cerrado de lo que hablo sino algo universal, porque el aula es todo, y las relaciones y muy especialmente las más intimas son el factor imprescindible para abordar el aprendizaje.

Abre bien los ojos más allá de tu percepción programada por un sistema de pensamiento que desea tu ceguera permanente, y hallarás una figura que todo discípulo necesita durante un tiempo para su crecimiento, un profesor, un tutor o como le llamo en este caso un instructor.

El instructor es una persona que ya lleva un tiempo suficiente en su andadura espiritual como para poder seguir aprendiendo por medio de la enseñanza, es decir aún necesita deshacer obstáculos en su mente para reconocerse tal como es totalmente, pero al mismo tiempo, en su interior ya hay una base de confianza y de certidumbre lo suficientemente consistente para poder apoyar a otros a crecer y sanar en su camino al mismo tiempo que lo hace para sí mismo.

No suelen estar dedicados en exclusiva a una sola persona, pues la oferta es menor que la demanda y su aprovechamiento puede ser mayor cuanto más grande sea el número de discípulos a los que pueda apoyar. Un instructor no tiene por qué tener una forma en el mundo que sea estándar para poder reconocerle, me refiero fundamentalmente en aspectos externos como su profesión, sus hábitos de vida, pues no tendría sentido, como tampoco los discípulos son homogéneos entre sí, son diferentes en sus formas, estilos, hábitos, solo les une eso sí, lo más importante, su voluntad de sanar y recordar, al igual que al instructor.

Por si ya tienes uno en tu vida y aún no lo has reconocido, te diré que te hacen sentir que eres especial sí, pero no por lo que la mente considera que es especial, como los atributos del cuerpo o las características de la personalidad que te distinguen de los demás, no, definitivamente no me refiero a eso, te hace sentir especial en algo que creías olvidado, enterrado en tu interior, por tu inocencia, por tu corazón intacto, lleno de dulzura y calidez, donde no puede residir ni lo hizo jamás la culpa.

Si, esas personas existen, están ahí delante y representan el deseo de cada cual por el Amor, que se manifiesta en la forma simbolizado por esta figura, el instructor.

Saben como limpiar la paja del trigo, pues lo han hecho en si mismos y aún continúan haciéndolo por medio de sus enseñanzas, y esto puede hacer que tu ego trate de confundirte respecto a esta figura, tratando de despreciarlo, pues sabe la amenaza que representa para su supervivencia.

Pueden equivocarse, pero su relación con el miedo ha ido deshaciéndose tanto que casi no pueden sufrir por los errores propios o ajenos, más si reírse como lo haría un bebé que al aprender a caminar se cae y se vuelve a levantar una y otra vez sonriendo inocentemente porque no tiene miedo al juicio de nadie, al mismo tiempo que nadie le juzga porque se entiende como normal en el proceso de aprender a caminar.

Representan el nivel de conciencia que deseas alcanzar en el futuro, y son un estimulo para motivarte en el empeño. No trates de imitarles en la conducta, ni en su forma de hablar, el propósito es seguir tu corazón a tu manera con su apoyo y su experiencia.

Dios los bendiga a ellos y también a ti que llegarás a ser con propio estilo uno de ellos, pues una vez iniciado el camino sólo desearás aprender y luego enseñar para seguir aprendiendo de otra manera, tu sabrás en la medida que tu confianza en Dios vaya creciendo cuando será tu momento de enseñar aprendiendo, como será la forma, donde el lugar, y a quienes te has de dirigir, porque tu Guía siempre te lo ira revelando. 

vicen – caminando al despertar