Desde la colina

Praying-With-Confidence

 

En medio de la confrontación,

totalmente inmerso en su fragor y densidad,

surge una invitación desde adentro.

Para contemplar la escena fuera del campo de batalla.

Desde la colina, una parte de mí, observa su propia figura combatiendo.

Los juicios pierden fuerza desde esa colina y una evidencia cobra total certeza,

jamás podré salir de ahí por mi cuenta, no puedo salir airoso por mí mismo, solo puedo morir o matar.

En la observación desprovista de pasión y drama, veo con claridad la ayuda que necesito para vivir en paz.

Es entonces que al comprender esta certeza, los refuerzos vienen a mí.

La claridad, la inocencia, la dulzura, la paciencia, la aceptación, todos al rescate de una figura perdida que anhela la paz.

Puedo regresar a esa colina tantas veces como desee, nada me lo impide, todo es una cuestión de voluntad.

Puedo aumentar mi voluntad de paz en cada ocasión que me decida por la colina y la petición de ayuda.

Puedo, puedo, puedo, siempre puedo, nunca es tarde para la paz.

 

L. 185 Deseo la paz de Dios

 

vicen / caminandoaldespertar

 


De la mano del Maestro

cor verd

Cuantas veces en U.C.D.M. se nos pide que invitemos al Espíritu Santo a que sea Él quien dirija, a que nos sirvamos de su presencia en la mente para apoyarnos en su sabia conducción, a que nos dejemos de preocupar por las incertidumbres con que el mundo de la forma nos atrapa, dejándole a Él ocuparse de todos los detalles bajo su control. Incluso el propio Jesús en primera persona nos invita a que le permitamos entrar en nuestra mente errada para dulcemente restaurar la cordura y la paz en la misma.

Y todo ello para recordarnos que no estamos solos, que no tenemos porque hacerlo solos, que en el mismo momento que elijamos su maestría, esta vendrá a nosotros para dar testimonio de su veracidad y Causa de todo.

¿Qué puede ser elegirle a Él?.

En nuestras vidas, hay con frecuencia situaciones en las que el miedo en cualquiera de sus formas es nuestra emoción más repetida. Es entonces que nos damos cuenta, que necesitamos ayuda, que no podemos solos, que la Guía de Jesús o del Espíritu Santo son necesarias para deshacer el conflicto y liberar el miedo. Es cuando decimos necesito perdonar esto o aquello. El miedo es posible sólo por la profunda creencia en la separación que tiene la mente.

El Espíritu Santo es la Respuesta de Dios a la separación; el medio a través del cual la Expiación cura hasta que la mente en su totalidad se reincorpore al proceso de creación. T.5.II.2

La decisión es la pequeña dosis de buena voluntad que propone U.C.D.M. Es ese punto de intencionalidad el que marca la pauta para permitir entrar a nuestro invitiado. Entonces el curso nos dice que en un mismo espacio y al mismo tiempo no pueden cohabitar dos maestros que se oponen entre sí, pues sus sistemas de pensamiento son excluyentes entre sí. Luego la voluntad no puede ser otra cosa que la intención de soltar al maestro que justamente me llevó hasta ese lugar en el que me encuentro en ese instante.

Tienes, pues, dos evaluaciones conflictivas de ti mismo en tu mente, y ambas no pueden ser ciertas. Todavía no te has dado cuenta de cuán extremadamente diferentes son porque no entiendes cuán elevada es realmente la percepción que el Espíritu Santo tiene de ti. El Espiritu Santo no se engaña con respecto a nada de lo que haces, porque nunca se olvida de lo que eres. T.9.VII.4

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