“Conversaciones Cruciales” (1)

conversación

Toda conversación importante o lo que se ha llamado “conversaciones cruciales” (1) necesita inexorablemente de la Guía de la conciencia o el Maestro interior. De no ser así, por nuestro propio diseño mental, estará condenada al conflicto y por tanto dado que es crucial la circunstancia que sostiene será objeto de dolor y sufrimiento, en tanto en cuanto no sea abordada adecuadamente.

Esto es así porque no sabemos relacionarnos de otra manera que no sea por medio del ataque cuando estamos bajo presión o en una situación de intensidad emocional fuerte. Nuestra mente y nuestro cuerpo responden de forma agresiva ya sea de forma activa con el ataque frontal o de forma pasiva a través de una estrategia de victimismo porque están programados para hacerlo de esta manera.

Por tanto en las conversaciones en las cuales estamos abordando cuestiones importantes en las que no coinciden las opiniones al respecto, las probabilidades de lucha son muy altas. casi imposibles de evitar, salvo que desarrollemos un entrenamiento mental tal y como propone U.C.D.M. para tomar distancia con el diseño mental llamado ego o mente ego, que considera inevitable la separación y por tanto el conflicto de intereses.

DARSE CUENTA

Sin lugar a duda el indicador más fiel para poder detectar que estamos ante una conversación crucial y por la tanto una oportunidad de unirme por medio del dialogo en lugar de lo contrario, es la intensidad de las emociones. Normalmente esas emociones me llevarán a un tipo de conducta muy sistemática en mi, o bien al enfrentamiento o bien a la huida. De no darme cuenta esto será así, porque un diseño mental de separación busca siempre nutrirse proyectando conflictos a los que el cuerpo pueda responder de forma programada, por que fisiológicamente ante la ausencia de seguridad, reaccionará y hará su papel para que nos comportemos de una forma desprovista de coherencia y respeto por los demás.

Todo esto no es ni más ni menos que el miedo. El miedo es la emoción que se opone a nuestro estado emocional natural, el amor. Por tanto hemos de reconocernos en nuestro miedo y verlo para poder darnos cuenta de que estamos ante una situación crucial, que merece nuestra atención para empezar a salirnos del juego del ataque o huida por ese primer paso que es darme cuenta.

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