El Arnés

Arnés 1

En mi sistema de pensamiento privado e individual, cuando se da la oportunidad de entregar al Espíritu Santo un presente que está muy anclado a la voluntad del soñador de manera inconsciente, sería como si en la azotea de un rascacielos me ofrecieran un salto al vacío como la solución de un problema inmediato. ¿Quién saltaría?.

El ejemplo en la comparativa puede ser interpretado como no adecuado o cualquier cosa, yo lo encuentro muy clarificador en la medida de que en el nivel dual un salto al vacío desde una gran altura por mucho que nos diga alguien muy querido, admirado o autorizado que no ocurre nada y que la solución está en lanzarse, representa un miedo muy evidente a la muerte y que sólo sería una opción en caso de que permanecer en la azotea sea aún más mortífero que el propio salto en sí, pero sin esta percepción resultaría inaceptable la propuesta.

En el nivel de las creencias profundas del sistema de pensamiento individual o ego, hay un simbolismo que se asemeja al ejemplo anterior, es un salto al vacío que representa la muerte de lo conocido, de lo aparentemente seguro. Es entonces cuando surge una alternativa que permita alcanzar el objetivo, que no es otro que llegar al suelo pero de otra manera, de una forma que no de tanto miedo, que parezca más segura, menos aterradora.

Llegar a la Verdad de poco a poco, bajar por el edificio de gran altura con los arneses que me permitan hacerlo con seguridad suficiente, paso a paso, en un proceso de bajada con control.

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