“Enlazarnos” a la Mente del Corazón

enlazarnosHay muchas personas que cuando se encuentran con Un Curso de Milagros hacen una fácil conexión con la figura de Jesús o la del Espíritu Santo, que como dice el Curso son dos figuras que representan lo mismo.

Jesús es la manifestación del Espíritu Santo… (C.6.1.1)

Pero hay también personas que encuentran un escollo en este mismo asunto, tal vez por razones culturales, o por trayectoria espiritual, o por otras razones diversas que no son la cuestión importante aquí.

Las figuras de Jesús y del Espíritu Santo representan el otro sistema de pensamiento al que alude el Curso.

Uno es el que corresponde a la mente del ego, a ese gran programa colectivo que tan brillantemente explica la Escuela del Perdón. El programa que rige, colectiva e individualmente nuestra mente separada y dual. Una mente en la cual todo tiene su lado blanco y su lado negro. Una mente que fabrica el mundo y lo sostiene, en la que todos estamos unidos y de la que formamos parte, con plena responsabilidad sobre todos los sueños o ilusiones a los que el mundo llama “realidad”.

Pues bien, frente a la gran mente del ego, ilusoria y demente tenemos el sistema de pensamiento que representa el Espíritu Santo o la figura de Jesús. Una Mente que comprende el mundo de la ilusión pero que sabe que es precisamente ilusorio. Un sistema de pensamiento cuya función es disolver el sueño y los sueños del mundo y ayudar a la mente que sueña a despertar de todas las pesadillas y falsas realidades que en el mundo han sido.

La manera de escapar del conflicto que surge de dos sistemas de pensamiento que se oponen entre sí consiste claramente en escoger uno y abandonar el otro. (T.6.V.B.5.1)

La mente de Jesús y del Espíritu Santo es nuestra mente verdadera, en ella también todas las mentes son Una. Es la Mente del Corazón, la mente que ve más allá de las apariencias, es la mente del Amor, la que trasciende todas las falsas percepciones y ve, interpreta, comprende con el Corazón.

No hay porque “ser devoto” de Jesús para sentir y experimentar esta Mente porque está en el centro de nuestro Ser, nos acompaña siempre, está siempre disponible si la elegimos, si la invocamos, si la deseamos, si la escuchamos porque nunca nos ha abandonado.

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