Desde la colina

Praying-With-Confidence

 

En medio de la confrontación,

totalmente inmerso en su fragor y densidad,

surge una invitación desde adentro.

Para contemplar la escena fuera del campo de batalla.

Desde la colina, una parte de mí, observa su propia figura combatiendo.

Los juicios pierden fuerza desde esa colina y una evidencia cobra total certeza,

jamás podré salir de ahí por mi cuenta, no puedo salir airoso por mí mismo, solo puedo morir o matar.

En la observación desprovista de pasión y drama, veo con claridad la ayuda que necesito para vivir en paz.

Es entonces que al comprender esta certeza, los refuerzos vienen a mí.

La claridad, la inocencia, la dulzura, la paciencia, la aceptación, todos al rescate de una figura perdida que anhela la paz.

Puedo regresar a esa colina tantas veces como desee, nada me lo impide, todo es una cuestión de voluntad.

Puedo aumentar mi voluntad de paz en cada ocasión que me decida por la colina y la petición de ayuda.

Puedo, puedo, puedo, siempre puedo, nunca es tarde para la paz.

 

L. 185 Deseo la paz de Dios

 

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