Desde la colina

Praying-With-Confidence

 

En medio de la confrontación,

totalmente inmerso en su fragor y densidad,

surge una invitación desde adentro.

Para contemplar la escena fuera del campo de batalla.

Desde la colina, una parte de mí, observa su propia figura combatiendo.

Los juicios pierden fuerza desde esa colina y una evidencia cobra total certeza,

jamás podré salir de ahí por mi cuenta, no puedo salir airoso por mí mismo, solo puedo morir o matar.

En la observación desprovista de pasión y drama, veo con claridad la ayuda que necesito para vivir en paz.

Es entonces que al comprender esta certeza, los refuerzos vienen a mí.

La claridad, la inocencia, la dulzura, la paciencia, la aceptación, todos al rescate de una figura perdida que anhela la paz.

Puedo regresar a esa colina tantas veces como desee, nada me lo impide, todo es una cuestión de voluntad.

Puedo aumentar mi voluntad de paz en cada ocasión que me decida por la colina y la petición de ayuda.

Puedo, puedo, puedo, siempre puedo, nunca es tarde para la paz.

 

L. 185 Deseo la paz de Dios

 

vicen / caminandoaldespertar

 


La Proyección de la mente que sueña

Pedro Figari_Retrato de Victoria

Pedro Figari (Montevideo 1861-1938)

La mente del ego, ese aspecto de nuestra mente basado en la separación y en el “deseo de ser especial” proyecta todo, proyecta la ilusión del mundo, o el mundo de la ilusión. Con todos los escenarios de la dualidad, nuestras historias individuales, aparentemente individuales, y nuestras historias colectivas. Siempre dualidad, riqueza-pobreza, prosperidad-decadencia, paz-guerra, unidad-separación, felicidad-desgracia, buenos-malos, nacimiento-muerte, salud-enfermedad, amor-odio, etc. etc.

Este es el tejido con el que está confeccionado el mundo de la ilusión, dualidad y más dualidad. Y es proyectado por la mente que eligió experimentar el sueño de separación. Separación de la Fuente, de la Unidad, de la Verdad, de la Eternidad… de Dios!

El mundo es proyectado por la mente que sueña, mi mente, nuestra mente. Y dentro de esa mente están nuestras aparentes mente individuales que sueñan nuestras aparentes historias individuales que son proyectadas por nuestra aparente mente individual unida al inconsciente colectivo.

Todo lo que ocurre en nuestra vida es proyectado por la mente e interpretado por la misma mente.

Y el Espíritu nos recuerda:

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¿Cual es mi voluntad ahora?

Voluntad_1La voluntad es un componente importante en la práctica del perdón transpersonal.

Tiene que ver con la absoluta libertad de elegir entre la Verdad y las ilusiones, entre el conflicto o la paz, entre ver con los ojos del cuerpo o ver con la luz del Espíritu.

Se nos plantea en el perdón ¿en que queremos creer ciegamente? en el mundo de la dualidad, donde todo tiene un doblez, paz y guerra, abundancia y riqueza, nacimiento y muerte, salud y enfermedad, amigos y enemigos, felicidad y desdicha, o si nuestra voluntad se determina en creer en el mundo de amor, unidad, eternidad, felicidad e inocencia que no es el que nos muestran los ojos del cuerpo, sino el que nos puede mostrar la mente del corazón o del Espíritu.

En el contexto del perdón, la voluntad es nuestra capacidad y libertad de elegir, si seguir experimentando y reproduciendo un mundo dual, en donde vivimos conjuntamente dolor y placer, alegría y tristeza, etc.

Nuestra mente “egoica” eligió, en un instante de la eternidad, experimentar cómo sería ser quienes no somos: seres separados, solos, perecederos, vulnerables; y en nuestra libertad lo estamos experimentando en el mundo de las ilusiones, en el sueño de separación.

Y en el camino del perdón se nos pregunta, ¿cual es tu voluntad ahora, deseas sufrimiento o deseas felicidad?

Un curso de milagros nos propone hacer consciente y entrenar la certeza de nuestra voluntad ahora. Lo hace en muchos lugares y de muchas formas, por ejemplo veamos algunos pasajes de la Lección 73 del Libro de Ejercicios:

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Sueños compartidos

 

dos en el caminoHablando con un amigo, me contaba acerca de cómo estaba viviendo su trabajo actual. Le percibí sufriendo, sintiéndose víctima, sin sentirse en paz al menos en la forma en como se estaba relacionando con su situación laboral.

Me dí cuenta de que al percibirle así, escuchándole, me sentí triste, impotente y también con rabia. Osea que yo, claramente, perdí mi paz, y la volví a perder cuando pensaba en él y retornaba en mi esa misma percepción.

Algunos de mis pensamientos acerca de este asunto pude verlos y sentirlos: quisiera que su situación fuera diferente, osea no aceptación, frustración, y juicio.

También tenía pensamientos acerca de que él “tendría que estar haciendo algo para cambiar su situación y cambiar su percepción de dolor y sufrimiento”. Por lo tanto estaba juzgándole, haciendo real sus ilusiones y por lo tanto haciéndolas mías al mismo tiempo. Estaba haciendo real su personaje y su escenario.

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¿En dónde mora el silencio?

 

nueva-profundidad

 

Puede ser que haya personas que su voluntad de entregar sus juicios o desprenderse de ellos en favor de la Mente Correctora sea tan potente que baste con una decisión consciente para llevar a cabo dicha acción.

En mi experiencia y en la mayoría de las personas con quienes comparto sus experiencias sobre el perdón no está siendo así.

Lo que puede estar ocurriendo en algunos procesos de perdón, es que el ego se está apropiando del proceso de tal forma que no se produzcan cambios de percepción sino más bien infructuosos intentos de ver las cosas de otra manera que finalmente llevan a la decepción y la condena de un sistema de pensamiento (no dualidad pura), que me hace sentir peor de lo que me sentía antes de practicarlo.

Si ese fuera el caso, podemos preguntarnos, las típicas cuestiones, ¿Qué estoy haciendo mal?, ¿Por qué no se resuelve este conflicto, sino paro de entregárselo al Espíritu Santo? o yo creí que tenía esto ya resuelto pero veo que se me repite una y otra vez.

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