La secuencia lógica

SECUENCIA FILMICA

 

No son pocas las ocasiones en las que el ego trata de hacernos creer que nuestro camino hacia la Verdad es un fracaso y que por consiguiente nuestra confianza se ve menoscabada por juicios de desaprobación acerca de la elección tomada a favor del plan de Dios para nuestro despertar.

Cuando en una relación en la cual no hay voluntad ni la habido anteriormente de perdonar, desde el enfoque no dual del perdón, es probable que la secuencia lógica sea que la relación incremente los episodios de conflicto si los hubiere entre sus componentes como consecuencia de la inconsciencia en la que se está dando dicha relación y también con la esperanza, desde un enfoque de sanación, de que pueda llegar a un nivel de ataque que permita a una o ambas personas resolver que necesitan ayuda, de la manera que sea posible en su apertura, y por tanto se abra una puerta a la conciencia que hasta ahora había permanecido cerrada.

Sin embargo en una relación en la cual uno o los dos participes sí que han tomado la decisión de conocer y practicar el perdón no dual desde hace un tiempo, es probable que ocurra una secuencia que en la forma sea muy parecida a la anterior, pero no sólo como consecuencia de una dinámica inconsciente y programada únicamente, sino también y sobre todo como una defensa del sistema que proyecta formas de miedo o conflicto que resultan en la apariencia más dañinas aún para justificar que el perdón no funciona.

Esto puede llevarnos a confusión y depresión si lo interpretamos como un fracaso en nuestro proceso, en lugar de todo lo contrario. Es decir, un emerger más profundo de lo que hasta entonces había permanecido oculto por capas más superficiales que han quedado deshechas por los efectos del perdón en la mente.

Algo también no menos importante para distinguir estas trampas del ego, es el hecho de que cuando no se perdona, los momentos de alegría y quietud vienen dados siempre desde los acontecimientos o las circunstancias en la forma, dejando a merced de lo percibido el valor y la duración de la alegría y la quietud en nosotros y por tanto lo efímero e impermanente se convierten en sus testigos que dan fe de su falsedad.

En cambio en el perdón no dual, la mente puede sentir quietud y dicha sin más, sin necesidad de obtener nada del mundo que parezca desear para ser feliz. Es algo que no se pierde cuando se recibe, y además se comparte dándole aún más fuerza al darlo, al ofrecerlo. Son espacios de certeza que se van asomando a la mente respecto al recuerdo de quien soy, que como no puede ser de otra manera, al serlo todo y tenerlo todo, ese es el destello de lo que se rememora en la mente ofreciendo sentido y aumentado la confianza del aprendiz.

vicen / caminando al despertar