Volviendo a Casa

 

Volviendo a Casa 1

Cuando ya has transitado por muchos caminos y te sigues encontrando una y otra vez en una encrucijada, es hora de volver a casa, es una oportunidad de oro para volverte hacía ti, hacia tu interior y abrir la puerta que te lleva directo al recuerdo del Ser, de Quién eres, y de tu verdadera identidad.

No hay que poner más esfuerzo en cambiar nada, no tienes ya que perfeccionarte, ni adquirir mas conceptos para ser algo, y puedes soltar desde ya, los intentos para cambiar el mundo; con sólo tu voluntad de querer ver las cosas de otra manera, tu mirada dispuesta, amable y paciente, y unida a una Voluntad mayor que es la que nos llama una y otra vez a retornar, será la llave perfecta para abrir esa puerta que creías cerrada.

Nuestra estancia en el mundo es para recordar el Amor que soy, si así no me vivo es que me he confundido y me he olvidado.

Vamos a volver una y otra vez a la mirada amorosa que necesito sentir y expresar para recordar que el Ser que soy está siempre disponible para mí.

La base es la honestidad contigo mismo, y la humildad de aceptar que no sé como hacerlo por mi cuenta y que me abro a la guía de mi verdadero Ser. Si esto te resuena, estas en el instante preciso para que todo cambie.

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El paseo

pajaro que alza el vuelo

Un hombre fue a dar un paseo de un día. Mientras caminaba, se dio cuenta de que se sentía perdido y solo. En lugar de empujar a sus sentimientos para mantenerlos a distancia, les permitió estar presentes con él. “Me siento perdido. Me siento solo,” se confesó a sí mismo. Y entonces además una profunda tristeza surgió dentro de él.

De repente, una voz surgió de un nivel más profundo. “Y si estás perdido, entonces, ¿dónde estás?” Era la voz de su Ser. Era la voz de la verdad.

El hombre se detuvo para examinar la cuestión. “Si estoy perdido, ¿dónde estoy?” - se preguntó en voz alta. Se sentó y tanto como fue posible, se hizo presente con sus sentimientos.

“¡Estoy perdido. Estoy solo!” repitió varias veces.

Una vez más la voz de su Ser lo desafió con suavidad. “Dices que estás perdido. Entonces, ¿dónde estás?”

El hombre trató con sinceridad de ver dónde estaba. De repente, se hizo evidente para él.

“Estoy perdido en mi mente!” exclamó.

Era tan simple, se dijo. Estaba perdido en su mente. Estaba perdido en algún lugar de su pasado recordado. O en algún lugar de su futuro imaginado. Una cosa estaba clara. él no estaba aquí ahora. 

Cerró los ojos y se quedó muy quieto. Se hizo muy consciente de su cuerpo y la respiración. Se hizo muy consciente de los sonidos a su alrededor. Podía sentir la suave caricia de la brisa en su rostro. Se quedó en silencio, en un profundo y extenso silencio. Y poco a poco, dulcemente empezó a sentirse muy presente. La sensación de estar perdido y solo desapareció. Se detuvo por unos momentos en silenciosa gratitud. Abrió sus ojos y su corazón estalló de alegría cuando un pájaro cruzó su vista elevándose hacia el cielo.

Escrito de Leonard Jacobson