Revolución

 

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Las enseñanzas de UCDM plantean un visión diametralmente opuesta a la concepción habitual del mundo tal como la entiende nuestra mente pequeña, confusa y  limitada.

El Espíritu en las enseñanzas de UCDM nos propone un entrenamiento encaminado a despertar del sueño de dolor en el que se haya inmersa nuestra mente confusa.

Estas enseñanzas responden a la búsqueda ancestral en la que se haya inmersa la familia humana desde el principio de los tiempos.

Enseñanzas, entrenamiento, práctica y experiencia van íntimamente unidas en el camino del perdón no-dual. Son asequibles para todos si resuenan en su interior. No es algo en lo que haya que convencer a nadie, es una experiencia interior en coherencia con la resonancia interna que las enseñanzas provocan, cuando lo provocan.

A la vista de la lógica del mundo, son unas enseñanzas pueriles cuando menos o descabelladas e irracionales cuando más. Lo que es normal pues la lógica del mundo es inversa a ellas.

Más el mensaje y la propuesta son rotundos y van ganando en rotundidad a medida en que se deshacen las telarañas de la mente-mundo.

El proceso y el camino de avanzada, sus tiempos y sus particularidades y anécdotas es distinto en cada individuo y al mismo tiempo es colectivo desde la visión de la unidad.

Las enseñanzas de UCDM son revolucionarias para el mundo, pues apuntan al deshacimiento del entramado colectivo en el que la humanidad da vueltas repitiendo las mismas experiencias, los mismos espejismos de cambio en los que todo se repite a la vista de todos sin querernos dar cuenta.

Es la auténtica revolución del Amor con mayúsculas disolviendo la experiencia dual de nacimiento y muerte, placer y dolor, alegría y amargura, esperanza y miedo y todas las dualidades que conforman el gran teatro del mundo.

Es inocente que nuestra mente quisiera experimentarse separada y cayera en el profundo error de creer en el pecado y en la culpa, así lo quisimos y así el Amor lo ha permitido en perfecta libertad. Pero llega un momento en que nuestra mente quiere dejar las ilusiones y volver a Casa. Al Cielo de la eternidad, de la dicha, de la unidad, de la felicidad perpetua, de la alegría sin límites.

El Espíritu, nuestra Verdad, nos ha susurrado desde el principio de los tiempos “esto no tiene porque ser así”, “Tu eres el Amor”, “Solo la Verdad es Verdad”, nos lo ha susurrado y transmitido de múltiples formas a través de múltiples mensajeros y hermanos. Ahora lo vuelve a hacer a través de las enseñanzas de UCDM.

Gratitud infinita porque el diseño sea tal que siempre ha estado y está abierta la puerta que conduce a la Realidad, a la Verdad, a la Paz sin límites, a la Vida sin muertes, a la Alegría sin dobleces, al Amor sin finales, al abrazo infinito del Creador y de la Creación.

Caminamos al Despertar de cada instante, con libertad, inocencia, y unidad con la guía de la Mente que nunca ha olvidado, aquella en la que re-cordamos.

manu – C al D.