Soltando, amando, confiando

globos al viento

 

 

 

 

 

 

 

A los hijos se les ama, tal como Dios nos ama, incondicionalmente.

Toman sus decisiones, y tu confías y esperas.

Puedes inspirarles, pero no interferir en sus vidas.

Somos su referente mientras “nos necesitan”, luego hay que hacer el acto de soltarles, sabiendo que van guiados por Dios.

Vienen através nuestro, pero pertenecen a la vida y Dios les ama, nos ama profundamente.

Pedirles perdón, ¡claro! Hemos querido moldearlos a “nuestra” imagen y semejanza, y les imponemos nuestras locuras y decisiones, tomadas muchas veces desde el miedo, el control, la imposición, como si de esta manera fueran a ser “mejores hijos”…

No nos damos cuenta de que su rebeldía viene de querer soltar esas garras invisibles, que sin darnos cuenta les queremos imponer.

“Os llevamos de la mano sin saber, pero aquí, en este momento ya podemos confiar en Esa mano invisible que nos lleva a todos”.

Confiemos en su Guía. Rindámonos cuando no sabemos. Dejémos volar, no retengamos “por su bien”, no aleccionemos “por su bien”.

Confiemos en Dios. Amemos como El lo hace, incondicional, sin límites, amando.

Amándonos a nosotros y pacientes con ese programa/ego que piensa que sabe.

Amándo, confiando,

Dios Es.

 

marangels / caminandoaldespertar