Sueños compartidos

 

dos en el caminoHablando con un amigo, me contaba acerca de cómo estaba viviendo su trabajo actual. Le percibí sufriendo, sintiéndose víctima, sin sentirse en paz al menos en la forma en como se estaba relacionando con su situación laboral.

Me dí cuenta de que al percibirle así, escuchándole, me sentí triste, impotente y también con rabia. Osea que yo, claramente, perdí mi paz, y la volví a perder cuando pensaba en él y retornaba en mi esa misma percepción.

Algunos de mis pensamientos acerca de este asunto pude verlos y sentirlos: quisiera que su situación fuera diferente, osea no aceptación, frustración, y juicio.

También tenía pensamientos acerca de que él “tendría que estar haciendo algo para cambiar su situación y cambiar su percepción de dolor y sufrimiento”. Por lo tanto estaba juzgándole, haciendo real sus ilusiones y por lo tanto haciéndolas mías al mismo tiempo. Estaba haciendo real su personaje y su escenario.

En mi interior, aunque no se lo expresara con palabras, estaba pensando en que mi amigo tenía que estar actuando de otra forma, pensando de otra forma, siendo de otra forma, Por lo tanto me dí cuenta de que, sutilmente, le estaba atacando mentalmente y por lo tanto no estaba sintiendo paz en esa situación, ni mirándole con amor más allá de las formas y de las apariencias ilusorias.

Estaba pensando y sintiendo, desagrado, enfado, impotencia, frustración, rabia.

Decidí “saltar a la butaca” darme cuenta de que el conflicto estaba en mi mente, “aquí tengo una oportunidad para perdonar, para abrirme a la corrección de mi percepción”. Y para darle a mi hermano interiormente la libertad absoluta de ser y experimentar lo que quiera y decida experimentar.

Y recordé: “Yo no conozco el significado de nada, incluido esto”. No sé que es mejor, ni que es peor.

Mi voluntad es ver a mi amigo, mi hermano, en su verdad, en su inocencia, y está claro que necesito la ayuda del Espíritu para esto. El es inocente y yo soy inocente. Este es nuestro sueño de dolor compartido y no es real. Quiero perdonar este sueño del que yo soy la mente que lo sueña, y poderlo ver con paz, más allá de las apariencias.

Yo no puedo, ni sé hacerlo por mi cuenta, no es mi función, y me abro a la ayuda del Ser, lo pongo en manos de la comprensión. Me permito ir a la calma y a la quietud de mi mente y allí sentir y confiar. Mi voluntad es sanar este sueño compartido y ver a mi hermano con los ojos del amor. Gracias siempre por poder elegir de nuevo.

Existen dos formas diametralmente opuestas de ver a tu hermano. Ambas tienen que encontrarse en tu mente porque tú eres el perceptor. Tienen que encontrarse también en la suya, puesto que lo estás percibiendo a él. Mira a tu hermano a través del Espíritu Santo en su mente, y reconocerás al Espíritu Santo en la tuya. Lo que reconoces en tu hermano lo reconoces en ti; y lo que compartes, lo refuerzas. (T.5.III.3.4)

...primero, alza la mirada y mira a tu hermano con inocencia nacida del completo perdón de sus ilusiones, y a través de los ojos de la fe que no las ve. (T.19.IV.D.I.8.7)