Una forma de venganza

Máscara de la venganzaSi te sientes a merced del personaje/ego, cualquier cosa que suceda en el exterior es una forma de venganza.

Un tono de voz, una exigencia, un compartir desde la carencia en el otro, (que es mi proyección en definitiva), puede desencadenar un ataque/defensa simplemente por estar identificado con el yo.

El programa colectivo en el que estamos “inmersos” aparentemente, es un programa de dolor, sufrimiento y venganza. La base en que se sustenta este programa es en la creencia de que yo soy algo distinto y separado del otro, de Dios.

Entonces tengo que protegerme y estar alerta en favor de defenderme de cualquier cosa del exterior, sea una persona, animal, situación, o circunstancia…

Darme cuenta de esto es sencillo porque dejo de estar en paz, pero permitirte sentir ese desasosiego sin proyectarlo en el otro, aquí esta el reto para nuestras mentes separadas y carentes de Amor aparentemente.

Entonces la maestría es permitirte sentir ese dolor que se esta manifestando y nos avisa sintiendo una emoción, y darte cuenta que estas en el programa y pedir a la parte de la Mente que está en contacto con Dios que me ayude a restablecer la paz y el des-hacimiento de esa creencia en la separación.

Es siempre una ilusión, forma parte del sueño de separación y yo siempre soy el soñador.

Pero como digo es una ilusión, no es la verdad, y el otro es solo el despertador de esa ilusión, por lo que poniendo conciencia de comprensión, deja de ser un problema, y puedes agradecer al despertador por ese mal sueño inicial.

Mucha humildad en este camino (cuesta, el programa te dice que eres víctima de esa circunstancia).

Humildad para bajar la cabeza (símbolo) y reconocer que te has equivocado de maestro a la hora de ver una situación, y restablecer una y otra vez esa comunicación Real con Dios, con la Verdad.

El miedo a ser rechazado, a ser castigado, a ser victimizado, es el abanico amplio que despliega el programa para anclarte en el temor.

Nada de esto es real, a nada que nos permitimos pedir al Ser que nos de una nueva visión, esta se da. El control a que estamos acostumbrados en el programa se despliega para interferir también en esa petición, pero el programa no sabe que la Relación que tenemos con Dios es indisoluble y nunca puede cambiar, que Dios nos ama y nunca ha dejado de amarnos.

La verdad no necesita defensas.

No tenemos que defendernos de nada.

Quedémonos en Paz y dejémonos en Paz

La Paz que es nuestra herencia.

 

marangels-caminandoaldespertar