VALOR

 

PAQUETE 2

 

Lo habitual en mensajería es realizar envíos de paquetes con contenido, no tendría sentido pagar por un servicio para enviar un paquete que no tenga nada en su interior. De igual forma mis contenidos de conflicto van perfectamente etiquetados con su área correspondiente, familia, pareja, dinero, trabajo, salud…. rumbo a la mente recta, donde serán debidamente recibidos y tratados para su correspondiente devolución al destinatario con contenidos de paz.

Permanecemos a la espera, en la confianza de que el paquete de paz llegará al destino del consciente donde lo abriremos para gozar de él.

Solo hay un pequeño contratiempo, pues parece que la devolución no llega y ya pasó un tiempo desde que hice la ENTREGA, ¿que estará pasando?, si yo hice los pasos tal como manda el manual, ¡qué extraño!

Sucede que en ocasiones el VALOR, que atribuimos a nuestros paquetes, no van acompañando a los hechos que contienen los paquetes, hemos guardado en secreto de manera inconsciente el valor en un lugar aparte donde pueda seguir reafirmando el error.

No es en vano que se nos habla de humildad continuamente en un proceso de entrega, la HUMILDAD de vaciar de valor o DESEO nuestra creencia o interpretación de los hechos, porque entregar una emoción de contrariedad o dolor sin aceptación, en todo su esplendor de desaprobación o condena no deja de ser una manera de no asumir RESPONSABILIDAD, y convertir en un truco de magia el proceso de entrega, y como truco que es, se queda en nada, algo falso.

Es muy coherente ser HONESTO respecto al valor que atribuimos a nuestras interpretaciones, si lo tienen aún, no me hacen peor que si dejarán de tenerlo, porque mi VALOR REAL nunca estuvo en peligro en ningún momento, jamás hubo riesgo alguno respecto a ello, y esa es una idea en la que puedo descansar en este mismo instante sin dudar, puedo jugar, se me da la libertad de hacerlo, porque no hay nada real que esté amenazado.

Nota del capítulo 2 del texto LA VIA DEL CORAZÓN.

“El único fracaso tiene lugar solamente en tu propia consciencia, cuando crees que no es aceptable recibir, adueñarse y abrazar tu creación – con amor e inocencia-.

Contemplarla, experimentarla, reconocer que estás perfectamente a salvo al hacerlo…para desde ahí, poder decidir si continúas con esa forma de creación, o si piensas de modo diferente, para enfocar las cosas de una manera diferente”.

Vicente Turégano

Asociación Caminando al Despertar.